Nuestra interioridad

Hoy en día en nuestra sociedad vivimos aceleradamente, de forma tan cambiante, que en ocasiones nos produce nerviosismo, estrés, etc., mirando hacia afuera en el qué hacer y tener y olvidándonos de mirar hacia el interior, centrándonos en el ser. Nuestra comunidad educativa, por su espiritualidad franciscana, apuesta por la formación de la persona, del ser, que empapa todo lo demás. El reto es educar desde la identidad y con una pedagogía de la interioridad que sea paradigma religioso y educativo y fuente de renovación. Necesitamos aprender un camino de vuelta al interior de la persona que nos lleve a la transformación de cada uno de nosotros en nuestros colegios, en definitiva, a una transformación de la manera de estar, ser y actuar, allí donde estemos.

En ocasiones, anteponemos la prisa por hacer muchas cosas, cuando lo importante es la reflexión. Para mejorar esta situación, creamos espacios y tiempos para que cada niño crezca y se forme como persona, favoreciendo su autoconocimiento, su relación con los demás y su entorno natural, aprendiendo de esta forma a saber quién es, cuáles son sus sentimientos y qué camino quiere recorrer.

Educando en Interioridad, acompañamos al niño a saber mirar hacia su interior, conocerse, hacerse preguntas, buscar respuestas con actitud positiva y crítica, aprender a deliberar, aceptarse, quererse, saber expresar lo que siente y mejorar sus relaciones con los demás. En definitiva, conocerse mejor para ser feliz, expresando lo que siente y viviendo una apertura que le permita la búsqueda de amor, verdad y vida.

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GUZTION ARTEAN MUNDUA
ARGITZEN DUGU

Solo llegando al corazón hacemos verdadera educación

Carolina Baron